
La harina refinada, es aquella a la que se le ha retirado prácticamente casi todo el salvado y el germen del trigo o todo, normalmente su tasa de extracción ronda el 70% y suelen ser harinas blancas, con sabores neutros que no aportan apenas nada al paladar.
Para su elaboración se suele utilizar solamente el endospermo del grano, el cual está compuesto prácticamente de almidón, por lo que está huérfana de los sabores del pan de antaño, el del amplio olor y sabor, este tipo de harina refinada tiene más vida útil que las harinas que no están refinadas, puesto que se les ha retirado el germen, que es la parte que contiene los ácidos grasos del grano de trigo y también se les ha retirado el salvado, donde se encuentra sobre todo la fibra.
La harina morena contiene casi todo o el germen y un alto contenido en fibra, absorbe mucha más agua y posee un sabor y un olor más agradable, le aporta al pan mejor textura, y mejor aroma y sabor a trigo. Este tipo de harina tiene un índice glucémico más bajo. Su extracción suele estar entre el 80% ó 85%.