SOBRE NOSOTROS

NUESTROS ORÍGENES

Esta empresa familiar fue fundada en 1945 en un enclave rural entre la comarca del Valle del Gualdalhorce y los Montes de Málaga, con el propósito de ofrecer un producto de primerísima calidad a sus clientes, basado en elaborar harinas con granos de la comarca preservando la cultura y tradición de nuestra tierra.

Fragmento del reportaje emitido por Radio Televisión Española a finales de los años 60 en Almogía, donde se puede ver el funcionamiento de nuestro molino en la década de los 60.


Desde la fundación del molino por parte de mi abuelo en Almogía hasta aproximadamente el 1965 se hacía uso de la “maquila” que consistía en cobrar en especie el servicio de molturar el trigo que traían los clientes y los agricultores, de la cantidad de trigo que traían para moler se cobraba un porcentaje acordado. Mi padre tenía experiencia en la molturación del grano, puesto que mi abuelo, Juan Reina conocido como Juanito el molinero y mi bisabuelo paterno, José Reina regentaban un molino de piedra en esta misma comarca pero en otra localidad, concretamente en el Valle de Abdalajís, este era un molino hidráulico puesto que las piedras del molino eran movidas por el agua que corría por el Arroyo de las Piedras, enclave en el que estaba situado el Molino de Abajo, nombre que recibía el antiguo molino de mi familia paterna, luego mi padre, Juan Reina Jiménez conocido por el nombre de Juan el molinero, pasó a trabajar en el Molino de Almogía, llamado por entonces Nuestro Padre Jesús Nazareno, este desde que se fundó trabajó con la energía eléctrica, se montó en 1945 por mi abuelo materno, José Gálvez Torreblanca (Jose luz) hasta que mi padre pasó a regentarlo a título personal, así yo nací molinero, firmemente condicionado por la familia molinera de mis dos progenitores. Desde pequeño cuando regresaba del colegio me iba con mi padre porque me gustaba lo que se hacía en el molino, él me enseñó todo lo que hoy en día sé y a partir de ahí siempre he buscado mejorar y avanzar dentro de la tradición, puesto que este mundo me apasiona. Desde que era muy joven picaba las piedras y me encargaba del mantenimiento de todos sus engranajes, disfrutaba cuando se hacían las mezclas de trigo y se obtenía una harina buenísima, lo cual veíamos reflejado en los fabulosos amasijos de nuestros clientes, los cuales tenían fama y se decía de boca en boca “vamos por la harina de Almogía”.

Con el paso del tiempo me hice cargo del molino yo, José Juan Reina Gálvez, y tuve que hacer frente a un gran reto que conseguí gracias a la constancia, al trabajo y al apoyo, tanto de clientes como de organismos solicitados por mí.

El molino desde siempre había estado situado en el centro del pueblo, entre calles empinadas y estrechas, pero fue necesaria la reubicación. Con el avance de los tiempos la situación cambió, llegando a ser casi imposible su funcionamiento, siendo dos los motivos que llevaron al traslado. En primer lugar, las molestias que las vibraciones y los ruidos producían en las viviendas colindantes, y en segundo, y más importante aún, la imposibilidad de la llegada de materias primas al molino. 

Con el aumento de la demanda, la producción creció, de manera que era necesario un mayor suministro de trigo. El sistema que hasta entonces se había dado para acarrear el grano era el transporte con animales de carga en tiempos más antiguos y el posterior transporte en sacos en vehículos de baja capacidad. La necesidad ahora de grandes tonelajes hacía imposible la producción en las tradicionales instalaciones del molino, puesto que la ubicación entre calles estrechas imposibilitaba el paso de camiones que transportasen a granel el trigo. 

La decisión fue tomada, y siguiendo la línea de tradición y calidad que siempre nos ha caracterizado, se optó por dar un giro, siempre teniendo presente los orígenes. El molino pasó a ubicarse a un lugar donde el funcionamiento pudiese ser el adecuado, así como el transporte de materias primas fuese viable. Se construyó una nueva nave en la que se acondicionaron silos para el almacenamiento de grano, trasladándose todo el sistema tradicional de molienda del antiguo molino. 

Debemos señalar que si fue posible este enorme paso adelante fue gracias a un conjunto enorme de factores, entre los que se encuentra el apoyo de los organismos públicos, que apostaron por la tradición, la cultura y el mantenimiento de un noble trabajo, impidiendo que se difuminase en el devenir de los tiempos la labor artesana tradicional de la molienda de trigo.

NO HAY MODERNIDAD SIN UNA SÓLIDA TRADICIÓN

DESDE LOS INICIOS

La particular seña de identidad de Molino de Harina Almogia ha sido siempre y lo sigue siendo hoy en día la elaboración de la harina molida entre dos piedras, la inferior que recibe el nombre de «solera», se encuentra fija, y la superior que recibe el nombre de «volandera» o «corredera», es la que se encarga de rotar, realizando un movimiento giratorio sobre el cereal de una forma lenta y cuidadosa con la finalidad de que la harina preserve el estado natural de sus elementos fundamentales como son el germen, minerales, vitaminas y proteínas.

Sentimos el gusto por la harina heredado tras cuatro generaciones, trabajamos para obtener esta harina llena de vida y somos apasionados de lo que hacemos, por lo que queremos mimar y cuidar nuestro producto empezando por las materias primas adquiridas de primera calidad y templando el molino para acariciar el grano con las piedras, para que la harina obtenida contenga todo el sabor, el olor, el color, y todas las propiedades de primer orden que hemos querido transmitir con la pasión que le ponemos a nuestro trabajo y que esta satisfacción se haga patente cuando la harina llega a las manos de nuestros clientes, manteniendo la tradición con los aires de cambio que se demandan y adquiriendo la técnica que se traspasa de maestros a aprendices.

Este noble trabajo artesanal está singularizado y su exclusividad trata de subsistir con los tiempos en una época en la que la homogeneización y la producción en serie es lo que impera.

Nos sentimos orgullosos de ser molineros y nos sentimos comprometidos con el medio ambiente y con la salud.

Producimos harinas 100% naturales, por lo que en cada época del año son ligeramente diferentes y no están estandarizadas, puesto que el trigo es un producto vivo, no utilizamos aditivos para mejorarlas.

Este sistema de molienda requiere experiencia y pasión por él, porque realizando lo que a cada uno le gusta obtendremos un buen resultado. Hay que sentir lo que se hace, y nosotros sentimos y disfrutamos con nuestro trabajo.

Nosotros mismos hacemos los arreglos periódicos y picado de las piedras, se examina el sistema y hay una constante vigilancia de la molienda para que no se pierda en el proceso algunas de las cualidades de las que debe disfrutar el producto, porque hasta el aire es un ingrediente más, todo debe ser especial.


Hoy en día los conservantes, aditivos, etc… están ocasionando algunos problemas en el mundo, es por ello que nos empeñamos en mantener la sencillez de la alimentación y de su proceso, es de principal interés para nosotros la salud y para ello elegimos el mejor cereal y lo molturamos de manera tradicional para que llegue al cliente de la manera más natural posible y sin ningún tipo de adulteración, sin calentamiento de la harina, ya que al moler el grano con piedra y con un solo pasaje, la presencia del germen en ella está garantizada, conservándolo con todas sus propiedades y beneficios para nuestra salud además de dotarla con una inmejorable textura que dura más tiempo, traduciéndose esto en una harina con más nutrientes saludablemente conservados y más digestible.

Cuando se muele el grano con el sistema de piedras se conserva el germen y el salvado, lo que se traduce en productos saludables. Hoy en día estamos recuperando “ los panes como los de antes”.

La harina molida con piedra no se calienta como con el acero y no se quema durante su elaboración. Este cuidadoso, tradicional y lento modo de hacer la harina le da su estado natural y le aporta estabilidad al contenido de minerales, vitaminas y proteínas que esta posee.

Este tipo de molienda es más respetuosa con el grano.